De la hiper-realidad de lo masivo a una expresión más auténtica

Escrito por jazzvocesyfronteras 06-01-2011 en General. Comentarios (0)

 

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 Estas dos imágenes son símbolos implicados. En una la tapa de un disco de vinilo de Pink Floyd, en la otra la cara de un billete de un dolar estadounidense en la cual aparece una representación de la estructura financiera mundial.


 Sin bien los fenómenos y significados sociales vinculados al origen y evolución del rock como género no son todos triviales o superficiales e
videntemente Pink Floyd no es un grupo de rock de "barrio" que un día triunfaron por su talento sino que (de hecho y mas allá de sus logros artísticos desde el punto de vista del sonido en la era de la amplificación y los grandes escenarios) son un mecanismo (a modo de cara publicitaria) a través del cual grupos económicos introdujeron nuevos dispositivos de información masiva.

 Igual que en la época de los vinilos, ahora promocionan (con su obra) los i-tunes y esta es una mecánica de cambio del paisaje o de medio que se recrea extensivamente a lo largo y ancho de la sociedad de consumo, es decir que el arte más que objeto con un valor intrínseco (como lo fue en la era anterior a la del "escenario virtual" del disco) pasa a ser actor de culto de una nueva realidad o hiper-realidad tecnológica.
 En las canciones aparece la crítica al "stablishment" y eso es original y así decantan ironía y nihilismo en textos "modernos" (al profundizar en grandes asuntos del mundo contemporáneo y estableciendo un nuevo punto de perspectiva incluso en la forma narrativa) pero a través del tiempo la rebeldía como gesto auténtico se transforma en complacencia al cambiar inevitablemente la intención (...), es decir que al pasar a ser un producto social el enfoque es otro y lo mismo la foto o paisaje detrás de la escena.
 Luego ¿quién es el mercado?: _el mercado es el gran hermano que tira de lo que el ser humano todavía no resolvió en sí mismo para llevarlo a una nueva prehistoria futurista y (como ya describimos) hiper-real.
 Así aunque (por ejemplo) Pink Floyd muestra la lucidez de reirse (separándose del conflicto) y a la vez ser contestatario ante esta hiper-realidad urbana tampoco son libres de construir un paisaje nuevo sonoro (creo recordar que el compositor francés Pierre Boulez colaboró en dicho disco) más allá del significado plausible de su obra como un producto dentro de esta mecánica y la relación entre ese nuevo paisaje sonoro y un nuevo paisaje social es en realidad inducido ya que en definitiva (como ya describimos) se trata de (al escuchar este sonido "industrial") rendir culto al nuevo soporte electrónico o digital que pasa a ser una extensión espacial del sistema nervioso (y este es un concepto desarrollado por el famoso analista de medios Marshall Mc Luhan ya en la década del sesenta).
 Y en este instante es cuando este género pasó de ser un movimiento con algunas preguntas interesantes hace 30 o 40 años atrás a quedar actualmente domesticado en un mecanismo de la industria de la imagen (show business) donde la función es simplemente catártica y disociativa, es decir que aquí la cuestión acerca de cuál es la esencia del sonido, su relación con la subjetividad y el desarrollo de la identidad no tienen espacio en el asunto porque el show business trabaja desde esquemas prefabricados y recién ahí contempla la posibilidad de la significación de los signos pero evita sistemáticamente las preguntas básicas a modo de un programa de soft donde las funciones son limitadas a promover una excitación para vender una remera, un gorro o un cd pero menoscabando el valor del proceso de hacer las cosas por sobre el resultado. Aunque siendo justos el mismo fenómeno puede darse haciendo música para "relajación" (ya que después de todo se trata de la antípoda estética del "excitante" rock) pese a que en la vertiente sinfónica de éste se dieron fenómenos realmente interesantes que difuminaron cualquier intento de catalogar al género (y en eso consiste precisamente lo "artísticamente" interesante de la cosa).
 
 No siempre tenemos presente que la sociedad de consumo (y sus mecanismos básicos) se conformaron hace sólo algunas décadas y esto implicó consecuencias en el modo de vida de la gente, consecuencias positivas y negativas.
 Las positivas fueron espacios sociales de libertad de los cuales antes se carecía y las negativas son el costo que significó a la personalidad el individualismo exacerbado que rigió al modelo consecuente y que (hoy día) ante la crisis tecnológica que se avecina y sus serias consecuencias es un obstáculo importante a la hora de considerar la supervivencia y la búsqueda de nuevos caminos de vida.
 Así el rock domesticado moderno es más un espacio catártico de complacencia que una bandera de ningún movimiento social nuevo, ya que la sociedad sumergida en el consumismo profundo es (desde el punto de vista vital) prácticamente inerte.
 
 Evidentemente esto es reflejo de un problema más profundo en donde la relación entre la consciencia individual y la social se encuentran peligrosamente disociadas y ahí reside un punto importante de fracaso de la civilización moderna. 
 Sin embargo hay preguntas que nos llevan a concientizar esta situación y tal vez la primera podría ser:_¿cómo se resuelve esto? 
 
 Luego más allá de si hay solución al problema planteado hoy día damos con conceptos más representativos o menos sospechosos para definir géneros y estilos musicales aunque a veces estas palabras puedan tener una corta vida en el sentido histórico del tiempo tales como la palabra jazz, free o étnico representando espacios internos que refieren a desafíos más profundos y tras de esta clase de desafíos van artistas que aunque desprovistos (por cierto) de grandes empresas de marketing y/o soportes de medios masivos son inevitablemente más auténticos.

 Rubén Ferrero es un artista quien (junto con otros artistas con los cuales conserva afinidad estética) trabaja hace algunos años en la realización de un festival de freejazz en la ciudad de Buenos Aires en distintos espacios que están cobrando forma y calendario y desde donde músicos talentosos tendrán oportunidad de comunicar sus obras y sonido.
 Bienvenido el gesto y lo mejor para la nueva (5ta) edición de este festival y sus actores (público incluido) que (según me cuentan) se inicia el día 3 de marzo con una orquesta de vientos itinerante dirigida por el propio Ferrero y con arreglos del destacado Patricio Villarejo.  
 
 
 Aquí la gacetilla del encuentro y debajo el mail de contacto:
  


 

 Aquí Rubén Ferrero con Hill Greene (contrabajo eléctrico) en el sindicato argentino de músicos (2009)